viernes, 21 de febrero de 2014

La fragancia equivocada

Honro mi infancia como 
a templo ancestral.
Querer contar los planetas 

sería querer contar los 
microobios en esas manos
tuyas que no te lavas.

Tengo la mano dormida 

por no digiturbarte.
Beso falso.
Tengo un peyote albino 

para regalarte.
 

A lo mejor no sabemos nada.
A lo mejor me puse la fragancia 

equivocada.
El caso es que aquí en la Alameda 

todo el mundo es feliz, por lo 
menos el fin de semana.

Y rocker no soy; sino aprendiz de rocker.
Y poeta no soy; sino pseudopoeta.

Perdón que esté tan borracho pero
es que me da risa todo esto mi querido

proxeneta.


-Alejandro

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