Honro mi infancia como
a templo ancestral.
Querer contar los planetas
sería querer contar los
microobios en esas manos
tuyas que no te lavas.
Tengo la mano dormida
por no digiturbarte.
Beso falso.
Tengo un peyote albino
para regalarte.
A lo mejor no sabemos nada.
A lo mejor me puse la fragancia
equivocada.
El caso es que aquí en la Alameda
todo el mundo es feliz, por lo
menos el fin de semana.
Y rocker no soy; sino aprendiz de rocker.
Y poeta no soy; sino pseudopoeta.
Perdón que esté tan borracho pero
es que me da risa todo esto mi querido
proxeneta.
-Alejandro
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