Sin miedo vamos
al centro de la Tierra,
las aguas heladas de este
río subterráneo.
Que no hay mejor brujería
que el pensamiento.
No hay pasaporte para visitar
la luna ni visa para llegar
a tu punto de ebullición.
Hago las paces con el mundo
y nunca más los vuelvo a ver.
El sol me cantó dijo aquel
personaje.
Enroque al rey, caballos que
transpiran sus jinetes de
toda la vida.
Vamos a sembrar vidrios,
entre los surcos de nuestras
dactilares, líneas de Nazca.
Vamos cosechando espejos
del alma porque son los
animales silenciosos de los
más peligrosos.
Todo está muy calmado pero
la realidad es más ruidosa.
Gran proceso de ignorancia
tuve qué atravesar para
llegar a la conciencia y energía.
Como quien alardea todos sus
trofeos en el porche.
Imago antes de poder volar.
Fuera de mis audífonos todo
es feroz guerra. Que hasta
tus rodillas son bellas y
como mi obra póstuma; reunir toda
la tristeza del mundo, cada gesto de
amargura, de melancolía, cada arruga y
cansancio para encomendarlo
todo a las palomas.
Alejandro
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