Sentado en aquel bar, observas
a ese tipo, ese rostro familiar.
Es el sacerdote del pueblo
respirando la belleza del peligro.
Que la luna no te distraiga.
Ya existes de nuevo, eres un clásico.
No quieren que emita jucio, buscan
saciar su soledad con la transmigración
silenciosa que viaja para extinguirte.
Tu voz dirige la nave. Substancia musical.
Una orquesta encima de un asteroide
va a reducir a cenizas el planeta plagado
de clones. El planeta te da las gracias
a su manera.
La montaña respira lo más hondo posible.
Y quítate los lentes con los que
me ves, porque de mí estás teniendo
una perspectiva muy ignorante.
Las hojas secas entran a cada portazo.
¡Cómo ladran los perros en celo con
esta luna tan llena! Como si pudiera
sembrarse sobre el aire.
Que la luna no te distraiga.
Que bendigo a todo lo que es y lo
que aún no es.
-Alejandro
No hay comentarios:
Publicar un comentario