Cuando cerré los ojos
vi a lo lejos, en aquella
playa, tres pelícanos gigantes.
Sostuve mi caña de juguete,
vacilando como todo niño
sobre-protegido.
Temía de esas bestias (le temía a todo).
Cuando abrí los ojos montaba
encima de una de ellas,
recorría todos mis miedos y
había mucha luz.
Vi a toda la gente en la red
de mi vida y estuve en todos
los lugares que jamás visitaría
con la ropa que jamás vestiría.
Perdí el miedo a las alturas
mientras oía:
Place to be de Nick Drake,
nuestro músico suicida.
-Alejandro
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