viernes, 25 de abril de 2014

Por eso yo no hago promesas

Y estoy al hartazgo del
San Judas que columpia en
la puerta del camión,
pensando que el único misterio
de la vida es la música y que
lo demás no tiene importancia.

Ojalá un día tener el don
que tu tenías ése de no temer
más a la muerte, permanentemente.

Quiero quebrar las ventanas porque
no me gusta esta obstrucción.
Es que era la última canción.

La verdad no tengo nada
qué hablar contigo... bueno sí.
Tan sólo una palabra: VETE.


-Alejandro

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