sábado, 23 de febrero de 2013

Maneki-neko

Los violines que vibran, moscas que en tu oído 
formaron comunidad extensa.
La gran transición en tu boca que 
aguarda hasta el siglo XXIII.

Sientes cómo expiras los parásitos 
de tu mascota.
Tu epitafio, última exhalación 
a la cara de Dios.

Atento estás porque esta canción 
te remonta a aquel lugar de tu 
infancia atónita, a tu juventud
donde colapsaste y a tu vida pasada, 
quieres cambiar.

Cuántas esvásticas no has visto ya, 
cruces, circones y melodías tenues 
de tu guitarra.

Llevas un gran dolor desde aquel día, 
mírame, te ofrezco la cura.
Decides partir como si nunca nos conocimos, 
prefieres tu profundo dolor.

Miras fíjamente ese objeto, único portador 
del mundo no-onírico y tu mente 
reacciona, se transforma en cada molécula 
del objeto, obsequio al exterior de tu cuerpo, 
ilusorio, pero inmortal.

Escupes el esputo de culpas directo 
a tu familia, tus ancestros uno tras 
otro hasta llegar a ti mismo en aquella 
vida pretérita que has sido avatar.

Piensa más, indagas y de pronto 
retornas al regalo... del presente.


-Alejandro

No hay comentarios:

Publicar un comentario